EL AUTOCUIDADO OLVIDADO…

Para, y cuídate.

Las exigencias diarias y los roles autoimpuesos tanto por nosotras como por la sociedad nos hacen perdernos y olvidarnos de que sí, de que tenemos derecho a estar sanas, sin dolor por dentro y por fuera. A sentir placer, a no ser un mero aparato reproductor que ni siente ni padece. A ser continentes, tengamos la edad que tengamos, a que nuestros órganos uro-ginecológicos se encuentren en perfecta armonía con el resto de la musculatura pélvica, abdominal y lumbar.

Para, y no te conformes con lo que te toque por haber parido, o por haber nacido mujer.